El Plan Jaussely: Tres veces moderno

El día 29 de diciembre de 1900, Josep Puig i Cadafalch,al iniciar su artículo Barcelona d'anys a venir, expresión primera de muchas de las ideas urbanísticas que se reflejarían posteriormente en el plan del arquitecto francés León Jaussely, decía: «Una vegada, un amic meu se reya d'aquesta cuadrícula de tablero d'escachs, davant d'un bon senyor progressista d'aquestos que estan tranquils, perque se' sen ten tenir dintre la soberanía nacional, enemic més o menos amagat d'aquest progressisme massa nou deis joves d'ara, diferent del de la sevajoventut. Vosté, deya'l bon home, V, és modernista, ... y's riu del Ensanche, el més modern delmón ... ».

 

La defensa del modernismo de las ideas urbanísticas de principiosde siglo, contra el falsomodernismo del ensanche decimonónico,permite situar la intervenciónde Puig i Cadafalchen el contexto de la cultura catalanadel momento. Es a principiosde siglo cuando el modernismoartístico y literario empiezaa tener aceptación social,e incide en el campo de la Arquitectura.Asimismo, continuando conel juego de palabras, el adjetivomodernista relaciona el episodio de la redacción del Plan de Enlaces de Barcelona, en la primera década del siglo, con el inicio del movimiento urbanístico modern. De acuerdo con el afán cosmopolita de Puig, muy propio de" la época, la contraposición de las dos concepciones del Urbanismo sirve para anunciar el nacimiento de una manera europea de hacer y organizar las ciudades. Pocas veces se ha analizado la trascendencia de la substitución de la idea del «ensanche ilimitado» por la de organización y racionalización de la gran ciudad, que introducen Puig y Jaussely de acuerdo con las pautas más avanzadas del Urbanismo de principios de siglo.

 

Pero, llevando el juego de palabras al límite, el adjetivo moderno también se puede utilizar para llamar la atención sobre aspectos del plan de Enlaces que tienen un creciente interés al ser leídos desde la perspectiva del Planeamiento actual, y cuya memoria se había perdido al quedar ocultos por interpretaciones excesivamente esquemáticas y reproducciones desafortunadas.

 

El plan de Enlaces que redactó Jaussely entre 1903 y 1907 ha sido muy mal tratado y comprendido por sus intérpretes posteriores. Oculto tras el reconocimiento internacional de su antecesor, el Proyecto de Ensanche de Cerdá, el primer plan de Urbanismo de Barcelona ha sido reducido a sus aspectos sobreestructurales, e identificado a una operación ideológica desconociendo su valor desde la triple dirección indicada. Actualmente, el Ayuntamiento de Barcelona está procediendo al inventario y reestructuración de sus fondos documentales de Historia del Urbanismo. Este trabajo, muy necesario dada la situación caótica de dichos fondos, puede permitir nuevas interpretaciones y «descubrimientos» de documentos olvidados, a partir de las cuales se puede llegar a una interpretación del pasado urbanístico de la ciudad. Y en dicho contexto la revisión del plan Jaussely puede tener mucho interés. En los últimos años, por falta de una política coherente de catalogación y conservación, el acceso a muchos expedientes claves de la historia urbana se había hecho imposible. Algunos documentos se habían perdido, o estaban ocultos en algún rincón de las muchas oficinas y archivos municipales. Otros expedientes se habían dispersado: separando planos y escritos (memorias y ordenanzas, informes, etc.), clasificando los planos solo por tamaños, repartiéndolos en archivos separados, o olvidándolos en pasillos y dependencias diversas. En consecuencia, la interpretación de nuestro pasado urbanístico no podía progresar más allá de la repetición indefinida de los argumentos que contienen algunos artículos de la primera mitad del siglo. La relectura de la Historia Urbana a  partir de los documentos. y expedientes originales era muy necesaria, y podrá progresar mucho  mediante este paso inicial de recuperación de documentos. Los comentarios sobre el plan de 1905, 1907, que siguen pueden ser un primer intento en esta dirección. El concurso del Plan de Enlaces de 1903, el premio al joven y brillante arquitecto francés, y la, posterior aprobación del plan en 1907, y hasta la transformación del plan en 1917, constituyen un episodio de gran relieve en la Historia del Urbanismo barcelonés. La prensa de la época y algunas publicaciones especializadas dieron constancia del gran relieve que, entonces, se dio al plan. La necesidad de un cambio de rumbo urbanístico era sentida en muchos ambientes ciudadanos. El plan Jaussely nunca fue marginal. A pesar de ello, la noticia del plan ha llegado muy deformada hasta nuestros días. Hasta hace poco sólo se conocía a través de un artículo de Vicente Martorell Portas, escrito en 1953.Y, particularmente, a partir de la información gráfica aportada por este texto y el Atlas de Barcelona. Del plan Jaussely se conocían dos planos generales (el primero de parques y jardines y el segundo de zonas), seis planos parciales detallados en los que se refleja la situación de los equipamientos y el trazado de las vías y manzanas, quince grandilocuentes perspectivas, y unos esquemas parciales en los cuales se definen visuales y perspectivas sobre monumentos, edificios ·públicos, trazados viarios y frentes de manzana. Desgraciadamente, 1 reproducción de los planos generales y parciales en el texto citado es bastante defectuosa. En ella, se pierden muchos detalles que hubieran podido aportar información sobre algunos puntos clave en la comprensión del plan. La zonificación aparece desdibujada. En la reproducción de un plano de color en blanco y negro siempre se pierde información. Pero, además, el fotógrafo recortó la leyenda, con lo cual es de comprensión casi imposible. En el texto se da una descripción correcta del episodio: el concurso, los proyectos premiados, sus autores, el encargo definitivo, la aprobación del plan y las críticas y elogios. · Pero la interpretación es muy pobre. Y en ella se pierde otra parte importante del contenido del plan. En realidad la obra de Jaussely en Barcelona es más compleja y rica· en matices. Siempre se ha hablado de un Plan de Jaussely, pero el arquitecto francés redactó dos documentos. El primero es el Avance, muy rico en sugerencias, que presentó al concurso de 1905. El segundo es el Plan, completo y muy detallado que presentó y fue aprobado en 1907. El documento de 1905 consta de 29 documentos gráficos (planos, croquis y perspectivas) - muchos de los cuales son casi inéditos- y una memoria manuscrita -que también puede considerarse inédita- en la cual hay croquis muy interesantes. De ella, hasta hace poco solo se conocía un resumen que publicó Pompeyo Gener en el Anuario Estadístico Municipal de 1907. El documento de 1907 consta de 84 planos, de alcance y detalles diversos, también inéditos a pesar de que tienen un interés enorme para el estudio de la génesis de muchos trazados históricos. Según Martorell, una memoria mecanografiada de 336 hojas, tamaño folio, acompañaba este proyecto definitivo. Precisamente, las perspectivas y croquis parciales que se incluyen en su libro proceden de esta memoria. Pero este documento desgraciadamente ha desaparecido del Archivo Administrativo Municipal. El estudio atento de ambos documentos permite profundizar más en el contenido de la obra de Jaussely. Precisamente, la mala interpretación del plan ha partido del olvido de algunos de sus aspectos esenciales; o a la presentación de los detalles dejando al margen los razonamientos en que se encajaban. Cuando se decía que el plan era retórico, grandilocuente y simple producto ideológico de la decadente burguesía catalana del momento; o se aseguraba que atacaba el progresismo e igualitarismo del trazado Cerdá, al menos, se olvidaba que el plan tiene una intención estructural, muy vinculada a la manera de hacer del Urbanismo Europeo de principios de siglo. Cuando se fijaba la atención en unas perspectivas complementarias, se olvidaba el paciente trabajo de Jaussely en la definición de trazados urbanos, sobre una lectura muy atenta del parcelario, la estructura de la edificación y la topografia. Y así sucesivamente. Es posible que el primer aspecto olvidado del plan sea su idea de Estructura Urbana. El plan va más allá de la manera de hacer ciudad que tiene su origen en los trazados urbanos neoclásicos. Como se sabe, en el controvertido episodio del Ensanche de Barcelona, se barajan muchas ideas y prácticas de origen neoclásico. Las bases del Concurso de Proyectos de Ensanche que convocó el Ayuntamiento en 1858, y algunos de los trabajos presentados están llenos de tics que parecen sacados de algún manual de dicha época. La parte segunda de los «Principi di Architettura Civile » de Milizia, por ejemplo. La idea del ensanche ilimitado, o, en lenguaje actual, el desarrollo de un mercado del suelo urbano, irrumpe sobre una práctica aún centrada en el «Embellecimiento Urbano», modificándola, pero sin impedir su incidencia en el Planeamiento. Si el mérito principal de Cerdá está en haber centrado su interés en la definición de un nuevo tipo de urbanización (o nuevos tipos de vías y íntervías); un posible defecto del ingeniero ochocentista está en el desconocimiento de muchas técnicas de estructuración del espacio público. En otros proyectos de ensanche, los de Gariga y Roca por ejemplo, las proporciones pueden medirse inversamente. Y el resultado final del período siempre contiene la suma, más o menos armónica, de estos dos componentes. En la memoria del proyecto inicial, J aussely parte de una idea radicalmente nueva. Quiere organizar y estructurar mejor la metrópoli barcelonesa. Aunque algunos escritores del siglo anterior, por ejemplo Monlau, Balmes y Duran i Bas, habían vinculado la estructura urbana con el desarollo económico. Y en algún proyecto de ensanche, .por ejemplo el de Soler y Gloria y uno inédito de Garriga i Roca, se llega a concretar la localización de las áreas de producción y consumo; la .atención a la estructura espacial y económica de la naciente metrópolis barcelonesa es muy innovadora. De hecho, hasta aquél momento, el Planeamiento sólo se había utilizado para dividir el suelo público y el privado en las áreas de posible ocupación urbana, mientras que el plan de León Jaussely introduce explícitamente el tema de la estructuración y organización de las partes diferenciadas de la ciudad. Los documentos que contiene, y su tratamiento y detalles son claros en relación a dicho objetivo. Los elementos del plan (sistemas de grandes vías y ferrocarriles, sistema de equipamiento central, diferenciación de tejidos urbanos según su uso) a pesar de no ser radicalmente diferentes de los que se introducían en los proyectos de ensanche, se organizan de manera diferente y obedecen a otras prioridades y objetivos. La reestructuración de la red principal de comunicaciones, que no se limita a las grandes avenidas sino que incluye el ferrocarril y el <<metro», ha sido uno de los puntos que ha dadomás renombre al plan. Un sistema de grandes avenidas radiales y de ronda debía lograr una nueva matriz de integración territorial de la áreas urbanas existentes y futuras del llano de Barcelona. Un anillo ferroviario en el cual confluían las diversas líneas completaba aquel esquema. Algunos croquis de la memoria ilustran muy bien dicha intención estructuradora del plan. Las grandes avenidas del plan son, como se ha dicho muchas veces, exageradamente grandilocuentes. Pero ello no debe hacer olvidar su carácter estructural. Carácter que aparece claramente en una lectura completa de los documentos del avance que ganó el concurso de 1905. En la memoria de este avance, Jaussely declara explícitamente que, para él, las ciudades son verdaderos centros de fenómenos económicos. Son centros que necesitan desarrollo comercial e industrial, y, también, desplazamientos rápidos. El Planeamiento se debe adaptar a dicha exigencia prioritaria. Por este motivo la previsión de áreas de ensanche, no es suficiente. Es necesario llegar a una organización urbana que optimice las relaciones económicas. Y ello se puede lograr mediante la definición de un plan tipo, en el que se reflejen las exigencias de la racionalización económica, previamente a la urbanización propiamente dicha. Precisamente Jaussely empieza su trabajo elaborando este Plan Tipo. Sobre un terreno ideal, en el cual sólo se refleja abstractamente el emplazamiento de Barcelona, diseña un esquema de organización urbana. Sitúa el comercio en el centro; la industria a ambos lados, cerca del puerto; las viviendas en las zonas altas, de mayor salubridad, etc. Entre dichas zonas de uso diferenciado (a las cuales aún no ha asignado ni la malla de calles ni las tipologías de edificación) define varias vías de comunicación. Una arteria central atraviesa las zonas comercial y de vivienda; otras, verticales como la anterior, unen los núcleos de vivienda e industria, etc. l:ambién existen vías paralelas al mar, como el paseo Marítimo, o la que hace de frontera entre las zonas industrial, comercial y residenciales. Otras vías son oblicuas, o de circunvalación. En dicha organización de la Gran Ciudad, las comunicaciones son básicas. Y es importante ver en ellas no sólo sus antiguos papeles de soporte de la edificación o de eje estructurador del espacio público, sino su incidencia en la racionalización del tráfico y de toda la economía urbana. En este punto precisamente reside el interés metodológico de la utilización del esquema de organización tipo. El esquema permite la introducción de razonamientos de economía espacial en el Urbanismo, y en ello permite diferenciar este Plan de los Proyectos de Ensanche anteriores. Precisamente los esquemas de organización equivalentes al de Jaussely son muy frecuentes en el Urbanismo europeo de principios de siglo. Desde los esquemas de Henard a los de Machler, pasando por Hegemann, el razonamiento económico epacial se difunde entonces por todo el nuevo mundo profesional. Y no se debe olvidar el avance que significa en relación a la arquitectura urbana anterior. · Pero la idea de organización también se refleja en otros aspectos del A vanee. En el plano de zonificación, concreción final de la idea de organización,. define varios tejidos urbanos, diferenciados por su uso por la tipología edificatoria. Es decir, dibuja el primer plano de zonificación de Barcelona que se conoce. Este plano deriva del esquema de organización, y precisamente el arquitecto francés en su Memoria explica detalladamente como ha pasado de una idea abstracta a la definición de un trazado concreto. · · Al margen del interés indudable de este proceso de adaptación, interesa señalar dos aspectos de este plano que también tienen interés metodológico. En primer lugar es interesante tener en cuenta que la idea de organización se refleja en el plan a través de la definición de tejidos urbanos diferenciados. A cada tejido le corresponde una tipología tipo, y sobre ella se define una malla viaria. Se puede decir que Jaussely al pensar en la implantación del plan aún no va más allá de la utilización de los instrumentos del ensanche tradicional. La definición de la ciudad por barrios o unidades de actuación aún está muy lejos. Más adelante insistiremos en la importancia de este punto en relación al desarrollo posterior. En segundo lugar, se debe valorar el gran avance que representa la introducción de una zona específica de vivienda obrera anexa a la zona industrial y diferenciada tipológicamente de las demás zonas residenciales. Aunque en los proyectos de Ensanche de Garriga i Roca ya se habían previsto zonas de vivienda obrera diferenciadas, su toma de consideración por Jaussely tiene la virtud de relacionar también su Avance con uno de los temas que en aquel momento se estaban extendiendo por toda la cultura urbanística europea. Tema que, también, influirá en los intentos posteriores de continuación de su plan. Hasta este momento, la Urbanística oficial catalana solo había centrado su actuación sobre el mercado de vivienda del Ensanche. Otro mercado, el del extrarradio, sólo había seguido vías marginales, influyendo en planes de municipios agregados o en el Montjui:c de Amargós, y poco más. Su introducción en un Plan General del Municipio se debe valorar convenientemente. Y más cuando señala la extensión de los razonamientos sobre la organización urbana al campo de la reproducción de la fuerza de trabajo. Utilizando términos del mismo Jaussely en un escrito posterior, permite pasar de la identificación de ciudad y fábrica y la Taylorización de la Producción, al campo de las relaciones sociales y de la incidencia del Urbanismo en la Ordenación de la Sociedad Civil. El camino hacia la Urbanística de la Socialdemocracia se inicia precisamente en este punto. Pero, como se ha dicho, el plan es complejo y rico de matices. Y en él no todo acaba en la idea de organización de la producción. Jaussely, también estudia su adaptación concreta al marco urbano y territorial de Barcelona. La operación tiene interés. Empieza curvando su esquema tipo, e incluyendo en él las áreas construidas, las vías de comunicación existentes, etc. Dice que debe superponer su esquema de organización al esquema de organización del poblamiento existente en la ciudad y sus agregados. De la confrontación de ambos esquemas saldrá la estructura final del Plan. El primer esquema resume las condiciones de funcionamiento económico racional mediante áreas de uso diferenciado y relaciones de circulación. El segundo refleja la estructura del poblamiento, usos, y comunicaciones existentes en estos mismos términos. Para sintetizar dicha organización utiliza una metáfora equivalente a la que ha utilizado para definir el esquema de organización. Dice que Barcelona escomo la palma de una mano, en la cual se sitúa la ciudad y su ensanche. De ella parten cico dedos que incluyen vías de circulación y áreas de usos diferenciados. Un dedo se dirige a Sant Martí i el Poble Nou, otro a Sant Andreu y Horta, el central a Gracia, el siguiente a Sarria y les Corts, y el último a Montjui:c i Sants. Precisamente los seis planos de detalle a escala 1/5.000 que se reprodujeron en el artículo de Martorell, citado, son la representación del encuentro entre ambos esquemas de organización. Encuentro del cual deriva toda la definición detallada del plan. . Esta idea de adaptación del esquema de organización sobre las construcciones y el terreno existente también tiene su interés. Y es rica de consecuencias de método. En ella precisamente se refleja gran parte del saber de arquitecto de Jaussely. Saber que se puede seguir sobre los 6 planos parciales citados algunas de las perspectivas que presentó al concurso (no tanto en las más conocidas), en los pequeños croquis de trazado reproducidos por Martorell, y particularmente en la versión final del Plan, que puede considerarse inédita. No es este el lugar para hacer el análisis completo de los documentos finales del plan. Este análisis superaría en mucho las posibilidades de simple artículo de revista. La extensión del planes enorme: tres planos generales 1/5.000 sobre las modificaciones del Ensanche y su ampliación. 10 planos 1/2.000 sobre la reforma de las zonas de interior y otros ensanches, 6 planos de reforma de los cascos de los municipios agregados, planos de la zona rural, detalles de afectaciones, secciones longitudinales y transversales, etc. De él podrán sacarse muchos estudios de historia urbana, ya que retra- 1 ta detalladamente (a escala 1/2.000) la ciudad en un momento clave de su evolución, y podrá entenderse el origen de muchos trazados urbanos posteriores. Pero aquí nos limitaremos a señalar algunos puntos de la metodología empleada, de los cuales se pueden sacar consi- 1 deraciones de cierto interés sobre las relaciones ArquitecturaUrbanística. Como se ha señalado al principio, se ha simplificado demasiado al tratar del Plan Jaussely. Es muy. fácil identificar el plan Jaussely con la idea de Barcelona de Prat de la Riba. También sería muy sencillo limitarse a leer el programa que contiene la Memoria del A vanee del Plan, y no profundizar más que en la definición de su intenciónracionalizadora. En el Planeamiento Urbanístico, las técnicas existen, y tienen un papel y una eficacia específica que no siempre coincide con la intención programática, ni tampoco con los efectos finales del plan. Hoy ya no se puede trabajar con la idea de que las técnicas y las modalidades . de formalización no son más que aspectos sobrestructurales de una profunda estructura económica, en la cual reside la única verdad. Precisamente de la actual recuperación de los documentos 1 originales del plan Jaussely se pueden sacar muchas conclusiones sobre estos extremos. Para ello es muy importante reconstruir mínimamente la biografia del arquitecto francés, y situar su obra en el contexto de la importante escuela francesa del «Urbanismo Formal». Jaussely nació en 1875, es decir tenía treinta años cuando ganó el concurso del Plan de Enlaces de Barcelona; a partir de 1893 estudió en la «Ecole des Beaux Arts» y en 1903, cuando se convocó el concurso de Barcelona, ganó el <<Prix de Rome»como muchos de los arquitectos franceses que, posteriormente se especializaron en Urbanismo (Tony Garnier, Hébrard, Prost, etc ... ) llegando a formar una col rriente característica y de im. portancia mundial en el seno 1 de esta naciente disciplina científica. Posteriormente a la redacción del Plan de Enlaces de Barcelona tuvo una brillante carrera. Redactó planes de muchas ciudades francesas (Tolouse, Grenoble, etc.), en 1919 obtuvo el primer premio del «Concours d' Aménagement de la Region Parisienne» y en 1925 el segundo premio del concurso internacional de Ankara. Escribió muchos artículos, preparó y escribió la introducción del «Town Planning in Practice» de Unwin, y, al parecer, escribió un libro con el título «L' Art U rbaim> aún inédito. Fue Presidente de la «Societé Francaise des Urbanistes», perteneciente al Musée Social, en la fundación de la cual intervino conjuntamente con Henard (primer presidente) y los arquitectos citados. También intervino activamente en la promoción de la primera ley francesa de Urbanismo, en 1919. Su formación «Beaux Arts» se refleja en algunos de los puntos más monumentales del plan. Este es el caso, por ejemplo, de la plaza del Ayuntamiento, el núcleo definido entre el Panteón de Los Catalanes y el Palacio de la Industria, o el parterre central del Parque del Besós. En . ellos el espacio se ordena en torno al punto, el eje de equilibrio y el eje secundario, como en los <<Prix de Rome» de la escuela de Beaux Arts de aquel momento. La formación arquitectónica del autor del plan se evidencia claramente. Así mismo, en la memoria del avance· se incluyen conceptos cuyas raíces se pueden encontrar en las teorías de la arquitectura neoclásica. Entre ellos, los de «pittoresque» y «carácteD> quizás són los más frecuentes. Los vínculos entre este plan y las típicas telarañas concéntrica de grandes avenidas, equipamientos plazas y jardines enfatizados e hiperdimensionados típicos de la Urbanística de la llamada «Escuela Formal Francesa>> de comienzos de siglo son profundos. Y se notan hasta en la intención final del plan. La idea de una intervención urbanística centrada en instrumentos específicamente arquitectónicos, como visuales, ordenación de fachadas, parcelaciones, jardines, solución detallada de aspectos puntuales, etc., es central. Intervención y forma Urbana se identifican plenamente. Pero nuestro análisis seria muy pobre si se limitaba en estos aspectos generales. La utilización del dibujo y la forma va más allá de la simple aplicación de los instrumentos de la tradición neoclásica. La intención de entender la ciudad en su globalidad está presente debajo de dicha aplicación de técnicas de Arquitectura. En la utilización del Plan Tipo como guía se evidencian los vínculos entre este documento y lo que será el urbanismo ra.cional. La idea de intervención para organizar económicamente la :gran ciudad es sintomática. Sin embargo del Plan Tipo no se pasa a la imposición de un modelo urbano en el cual cada elemento tiene un papel concreto y unas relaciones dimensionales y espaciales con los demás plenamente definidas. Le Courbusier, Hilberseimer o Machler aún .están lejos. De la idea de organización no parte un modelo, sino un proceso de lectura de la ciudad y el territorio, y una intervención más terapéutica que impositiva. La Forma y la Arquitectura se insertan en el Urbanismo por un camino muy diferente del que intentará seguir, más adelante, el GA TCPAC. Desde esta perspectiva la modernidad del plan es clara. Muchas de las intenciones del Urbanismo más reciente pueden verse reflejadas en esta vía de intervención terapéutica. Mucho de lo que se ha dicho recientemente sobre la importancia del Urbanismo dibujado o sobre la existencia de una U rbanística Arquitectónica puede encajar muy bien con estos argumentos. Aunque, una vez más, es necesario huir de simplismos. Es muy dudoso que pueda existir una U rbamstica específicamente arquitectónica. El mundo del saber y la cultura es complejo y es dificil que en él existan razonamientos y técnicas que daban su origen a una disciplina pura, incontaminada y libre de influencias ajenas. Y, a pesar del peso decisivo de los principios y las técnicas de Arquitectura en el plan Jaussely, otras disciplinas (por ejemplo la geografia y la historia) están presentes en la conformación de los instrumentos de lectura de la realidad territorial y de trazado formal. En el plan, la adaptación alrelieve, a las construcciones, a los caminos existentes, etc., es tan evidente como la utilización , de puntos y ejes de equilibrio. Dificilmente esta sensibilidad territorial puede proceder de la arquitectura Beaux Arts. Gaston Bardet, un antiguo conocido de quienes desde hace años trabajamos en Urbanismo, en su libro «Le Nouvel Urbanisme », da una pista interesante en la búsqueda de la razón de dicha sensibilidad. Concretamente, atribuye al autor del Plan de Enlaces, una atención especial hacia el «Urbanismo Esencial» adquirida a través de su asistencia a las primeras clases o seminarios del historiador Maree] Poete. A través de su obra fluye un importante filón de conocimientos de Geografia fisica y humana, Historia, Sociología, etc. Y detrás de dicho filón parece adivinarse la obra de Patrick Geddes en sus estudios sobre el emplazamiento de Edimburgo, o la del regionalismo del «Tableau» de Vidal de la Blache. Temas tan importantees co:mo el de las relaciones entre la ciudad construida, el camino y la morfología del territorio, o principios como el del trazado de calles curvas, pueden deber su difusión a la penetración de estas disciplinas científicas en el campo de la Arquitectura Urbana. Volvamos al «Modernismo» inicial del Plan de Enlaces. Puig i Cadafalch contraponía el método de trazado urbano «modernista>> al ensanche geométrico, neoclásico, decimonónico, en 1901, cuando la cultura modernista se difundía en toda la sociedad catalana. Sin' embargo el plan no se aprueba hasta 1907. Y los intentos de aplicación del plan no empiezan hasta dicho año y continúan en toda la década siguiente. En este período de tiempo han ocurrido dos hechos que son importantes para la continuidad de las nuevas doctrinas urbanísticas. En primer lugar la cultura modernista va siendo substituida por un «Noucentisme», en el cual los emblemas y modelos pasan al primer plano. Se ha dicho que en este momento se vive la transición de la idea de nación, situada y concretada en el tiempo y el espacio, a la idea de la «ciutat» orsiana, idealizada y convertida en modelo. Dicho paso puede haber tenido un peso decisivo en la disolución del urbanismo terapéutico de Jaussely, abierto a la consideración del territorio concreto y al diálogo entre la idea de organización y las construcciones existentes. Aunque en este período entre los arquitectos locales perduren algunas técnicas y principios anteriores, el cambio de óptica es importante. Particularmente si se tiene en cuenta que el nuevo enfoque no es solo una cuestión de estilo local, «noucentisme versus modernisme», sino el reflejo de una nueva dirección de la cultura europea. En estos años el modelo de ciudad racionalista entrará en su máximo esplendor y difusión. La cultura arquitectónica y urbanística catalana recibirá también el cambio de orientación. Y, con él, se abrirá el camino que conducirá a la experiencia del GATCPAC. En el cual los apectos propositivos y el modelo tendrán un peso decisivo. Se vivirá la desaparición del Urbanismo «modernista>>, la incidencia del movimiento «Moderno » y la desaparición de unos principios cuyo peso es importante desde la perspectiva del urbanismo moderno ac- 1 tual. Pero para acabar de entender el valor del plan Jaussely y medir su posible incidencia en las formulaciones actuales, es preciso volver a considerar los cambios que se dan en la culturacatalana de principios de siglo .

Catalunya, en los años que siguen a la aprobación del plan, vive un importante proceso de institucionalización cultural. La Política «Catalunya, endins» de Prat de la Riba integra en su seno muchos profesionales e intelectuales. Los cuales se ven obligados a vincular mucho más sus propuestas al proceso naciente de creación de una infraestructura estatal autóctona. Precisamente en el seno de estos grupos técnico- profesionales, más o menos relacionados a la Juventut Nacionalista, se dará un avance substancial en la formulación de las doctrinas urbanísticas, vinculandolas a una nueva concepción de la administración local y de la financiación del crecimiento urbano. En estos grupos surgirán los pricnipales defensores de la continuación del plan Jaussely, que, después de su aprobación, había quedado archivado en las oficinas municipales. La polémicas que se desarrollan entorno al «Proyecto de Urbanización de Les Corts de Sarriá», a la modificación de las Ordenanzas Municipales para introducir en ellas la zonificación, la promoción de casas baratas, y la aprobación del «Plan de Enlaces de 1917» son la base principal de la reivindicación de algunos principios introducidos en el A vanee del Plan de 1905, y de la difusión de algunas ideas nuevas. Entre ellas, la necesidad del dominio fiscal del mercado del suelo, la reversión de parte de los beneficios originados en la producción de ciudad hacia obras de infraestructura y equipamiento general, y la reducción de los precios del suelo para lograr la transformación de las edificaciones compactas en áreas de ciudad jardín. Ideas, todas ellas, que, en aquel momento, se resumían con el nombre de «Política territorial Municipal ». Se trata de substituir el proceso de actuación del ensanche (la economía cerrada de la urbanización. de unos espacios de crecimiento acotados, guiada por unas comisiones de propietarios autónomos, y financiada por el Estado mediante transferencias de impuestos) por un proceso de actuación global y municipal, en el cual aparecen nuevas necesidades y nuevas fuentes de financiación. Como se ha repetido en múltiples estudios, la guía del ensanche será el desarrollo de un nuevo mercado de la vivienda y del suelo, conectado con el proceso de acumulación ochocentista. En cambio la guía de los planes novecentistas será · lar racionalización urbana y social, principalmente en lo que se refiere al <<Urban o industrial . bettermen». Las bases de gestión institucional y de financia- . ción también serán diversas. Se pasará de las transferencias de contribución urbana gestionadas por una «Comisión de Ensanche » independiente y definida sólo en función de la Urbanización, a la aplicación de la contt]: lución de mejoras, ideada para que los beneficios «indebidos » logrados a través de la urbanización se transfirieran al Municipio; institución concebida para solucionar algunas de las tensiones que el proceso de acumulación creaba en las realdones entre clases sociales. So- . lución que pasaba preferentemente por el logro de nuevas condiciones de habitabilidad; es decir, de la substitución de los espacios urbanos congestionados por ciudades jardín. Todos estos cambios, cuyas dimensiones no se agotan en el tratamiento limitado que se les da en este escrito, sitúan el planeamiento en un nuevo contexto. Para logra los nuevos objetivos y para inserir en el plan la nueva idea de gestión y financiación, el antiguo plano de líneas, super dibujado, ya no tiene sentido. Y nace un nuevotipo de plan en el cual se diferencian dos dimensiones: el «town planning» global, y el «site planning» acotado al desarrollo de una parte del esquema global. En cada uno de ellos se fijan ciertos principios de organización y técnicas de trazado, y entre ellos se establecen unas relaciones que darán origen a nuevas técnicas y trabajos de planeamiento. En el Town Planning se reflejarán los aspectos de organiza~ ción general de la ciudad. En primer lugar el tráfico en todos sus aspectos y con gran énfasis en el principio de optimización de las relaciones económicas iniciado por el A vanee de Pla~ de 1905. En segundo lugar la situación relativa de las piezas, o usos urbanos, reflejada en una idea de zonificación, en la cual el razonamiento sobre la organización de las manzanas que contenía el plan Jaussely ya carece de sentido. En el «site planning», se concretará gran parte del saber que el Urbanismo había heredado del <<Art Cívic» y de la Arquitectura. Las técnicas de trazado de calles, de configuración de espacios l?~~licos, .de parcelación y defimcwn de tipologías de edificación, etc. Pero no se limitará a la simple lógica de las cuadrículas de ensanche, y incluirá un renovado énfasis en la optimización de las relaciones internas de la parte de ciudad, y más concretamente del tejido residencial. El trazado de algunas ciudades jardín, en las cuales se estudiará detalladamente la tipología de las viviendas la densidad, el porcentaje y organización global de la vialidad, así como las relaciones e integración de los diversos componentes del tejido, serán una buena muestra de este renovado desarrollo de la técnica urbanística a pequeña escala. El énfasis en la optimización de la organización de los complejos residenciales o «siedlungen» alemanas del período de entreguerras será otro producto arquetípico de esta dimensión micro de la técnica urbanística. Y entre ambas dimensiones se sitúan)os estándares, o criterios de cuantificación y de distribución, que restituyen la unidad del método. En ellos se conCI: etan las dimensiones esenciales del Modelo Urbanístico. Las cuales permiten reconocer la estructura global de la ciudad «moderna>> como suma de parte~ o polígonos. Y también, permiten reconocer en una área urbana la idea de totalidad que la define. Pero cuando la Urbanística llega a este punto, la idea de organización pasa de ser una primera intención en el contexto de un plano global de alineaciones -tal como aparece en el Plan Jaussely- a ser el motivo principal de un modelo complejo, en el cual se articulan las escalas, y los instrumentos de intervención van más allá del simple plano de líneas. El plan de Enlaces de 191 7, en su versión inicial, precisamente, intentaba ser un instrumento de este tipo. La intervención de los propietarios del suelo malogró dicho intento. De haberse acabado siguiendo las pautas iniciales hubiera sido un interesante producto de Urbanismo <<Noucentista>>. Ahora bien, en dicho U rbanismo, el énfasis en las relaciones internas, y el convertirse en modelo arquetípico de la ciudad industrial y funcional moderna, provoca el paulatino abandono de las técnicas de lectura y adaptación a la realidad territorial, en las cuales se siente tan identificada la Urbanística actual. Se puede decir que el Plan Jaussely solo preanuncia el inicio del «Urbanismo Moderno» o racionalista; es anticuado si se mide en relación con los parámetros del momento culminante de dicha corriente; pero su atraso tiene la virtud de evidenciar unos principios y técnicas que el Urbanismo «Moderno », o actual, ha revalorizado. En su <<antigüedad» precisamente reside su «modernidad>>. Y en esta recuperación del Urbanismo «Modernista>> de Puig i Cadafalch y Jaussely, a partir del artificio intelectual de las antigüedades y modernidades cruzadas, se puede llegar al conocimiento de algunas características importantes de la Urbanística actual. La recuperación de modelos antiguos tiene mucha tradición en la Urbanística. Ya en la «Town Planning Conference» de Londres, en 191 O, se incluyeron ponencias de «historia>> sobre las ciudades helenísticas, romanas o del Renacimiento. En muchos de los manuales de principios de siglo la reflexión sobre proyectos del pasado es utilizada para concretar principios de trazado. Este es el caso, por ejemplo, del libro de Camilo Sitte, el cual, a su vez, hoy vuelve a ser apreciado, o recuperado. La lectura de espacios del pasado casi nunca se queda en la simple copia. En ella predomina 1~ i~entificación con unos prinCipios o la revalorización de técnicas. Los ejemplos históricos son estimados solo en función <1:e su _relación con problemas y situaciOnes actuales. Y es en función de esta actualidad que el pasado cultural es releído y reutilizado. la tradición cultural y la problemática de la actuación más inmediata se amalgaman en el desarrollo de las distintas formulaciones teóricas. La apreciación actual del Plan de Enlaces de Barcelona de 1907 también se debe a la identificación de algunos de sus principios y técnicas con situaciones actuales. No es casual que las fuentes de los trazados y técnicas utilizadas por Jaussely también pueden encontrarse en textos actuales, como «La Arquitectura de la Ciudad>> de Aldo Rossi. La Geografia Regional influye en uno y otro. Y en su incidencia se evidencia la creciente atención de la Urbanística actual hacia un espacio en el cual la estructura del lugar concreto tiene mucha importancia. Un espacio en el cual son más importantes las diferencias que la homogeneidad y la optimización de relaciones. Un espacio, en fin, muy alejado de las abstracciones matemáticas de Alfred Weber, y muy sensible a la realidad del lugar y a la valoración de los «recursos» económicos y culturales que contiene. Pero, en este espacio, la dimensión urbanística no se ahoga en el marco de la simple figuración. En la actuación del Plan Jaussely el plano de alineaciones tenía un papel determinante, y la idea de organización, y zonificación se refería a él; sin introducir aún la lógica de la construcción de la ciudad por partes. En el Urbanismo actual la atención al espacio, o, si se quiere, al proyecto concreto, va acompañada por una actuación, en la cual la confluencia de agentes y administraciones, así como el tiempo de la programación, tienen un papel totalmente nuevo. Este Urbanismo tiene una sensibilidad especial hacia el dibujo concreto, pero nunca puede identificarse con unos planes en los que el dibujo de la divisoria entre espacio público y privado lo era casi todo. La recuperación del Plan Jaussely tiene el interés de revalorizar unas técnicas y principios que el predominio de un Urbanismo centrado en la elaboración de modelos había hecho olvidar. Sin embargo, deducir de él la posibilidad, y conveniencia, del diseño global de una Gran Ciudad sería absurdo. Esta operación era coherente a principios de siglo, pero carecería de sentido hoy, cuando el proceso de construcción urbana va por otro camino.